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viernes, 4 de enero de 2008

El Pesadiellu o la Mano negra y el Grim


El Pesadiellu, la Manona o la Mano negra suelen identificarse en la mitología asturiana con el mismo personaje. Es un ser invisible y maligno, cuya manifestación consiste en un inmenso peso, sofocación u opresión que ese "algo" ejerce sobre algunas personas. Según las historias, quien lo sufre siente una presión extrema en el cuerpo, y debe recurrir a los rezos para deshacerse de él. Otra historia cuenta que se presenta por las noches cuando su víctima está dormida, ejerciendo una presión sobre ella hasta ahogarla, o dificultando la respiración y provocando pesadillas. Se dice que a veces cobra la forma de una mano voladora y peluda.

Una explicación que se ha dado del mito es la relación de los efectos de la Mano negra con los trastornos del sueño, como el insomnio o las apneas del sueño (periodos de falta de respiración al estar dormidos).

El Pesadiellu en concreto suele manifestarse en el exterior, y puede adoptar también la forma de un perro negro muy peludo.


En concreto, este tipo de Pesadiellu en forma de perro recuerda al Grim, una criatura del floclore anglosajón. Son espíritus disfrazados de perro amenazador que habitan en los camposantos. Desde hace mucho se considera en las islas británicas un presagio de muerte. Es una de las criaturas que aparace en las novelas de Harry Potter.


domingo, 16 de diciembre de 2007

La xana


La xana tiene la apariencia de una mujer joven, de gran belleza, con cabellera larga y rubia. Se aparecen preferentemente de noche o en torno a la mañana de San Juan en fuentes o cuevas a las cuales suelen estar vinculadas. Está íntimamente relacionada con el agua, ya que siempre habita en las proximidades de alguna fuente, río, pozo, lago o terrenos pantanosos. Visten sayas o vestiduras blancas, o incluso van desnudas, según los relatos. Acostumbran a peinar su larga cabellera con peines de oro, utilizando muchas veces el reflejo del agua como espejo. También se dedican a lavar la ropa, hilar, bailar o cantar. Además de los peines tienen otros utensilios de oro, como las madejas, y poseen gallinas y polluelos del mismo metal.
La noche de San Juan, el 24 de junio, las xanas se hacen visibles para quien las quiera contemplar con solo acudir a los sitios que habitan como fuentes, lagos y ríos. Aquellos que quieran acometer tal hazaña encontrarán a la xana sentada en una roca, cantando y portando una madeja de hilo de oro, que entregarán a aquel que se lo pida prometiendo desposorio y magníficos tesoros para aquel que consiga deshilar la madeja sin cortar el hilo pero si el hilo se rompiese o no hubiera esposorio, se castigará al osado humano de una manera cruel que acabá en su muerte, atrayéndole hasta el fondo de las aguas.

lunes, 19 de noviembre de 2007

El cuélebre

El cuélebre en la mitología asturiana es una serpiente de gran tamaño con alas membranosas (como las de un murciélago) que custodia tesoros y personajes encantados, como princesas. Vive en las simas, cuevas y fuentes de gran cavidad subterránea, su aliento es fétido y venenoso y sus silbidos se oyen a gran distancia. Ataca y devora a las personas y a los animales, y sus escamas son tan duras que rechazan las balas. Su único punto débil es la garganta, donde no tiene escamas. El cuélebre crece incesantemente, y a medida que se va haciendo viejo sus escamas se hacen más grandes y más duras, entonces la tierra ya no basta para sostenerlo y tiene que partir hacia la Mar Cuajada (o Mar Cuayada). Se dice que en el fondo de este mar hay montones de riquezas, pero los hombres no pueden apoderarse de ellas por causa de la vigilancia de los cuélebres.
Sin embargo, Constantino Cabal (estudioso de la cultura y el floclore de Asturias) recogía en Cuadonga (Cangas de Onís, Asturias), que los hombre robaban diamantes y otras gemas preciosas arrojando grandes trozos de carne amarrados con maromas (cuerdas gruesas). Las piedras preciosas se quedaban así pegadas a la carne y podían ser izadas a bordo sin temor a los Cuélebres Guardianes.
El mito del cuélebre es semejante al mito griego del dragón que custodiaba las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, cuyo robo constituyó uno de los doce trabajos de hércules. Asimismo, el vellocino de oro robado por los argonautas también estaba custodiado por un terrible dragón cuyos ojos no conocían el sueño. Jasón logró adormecerle con el auxilio de los hechizos de su amiga, la poderosa maga Medea, y matar al dragón.